Mi sala

Mi sala

Voy a intentar que después de leer la descripción el lector pueda cerrar los ojos y trasladarse a esta sala donde me encuentro en estos momentos y donde acojo a mis sumisos.

Principalmente deseo que la persona se sienta relajada, tranquila… es lógico que cuando vas a un lugar nuevo a sentir y vivir experiencias nuevas y más si son prácticas bdsm, exista cierto miedo, temor o nervios, ya no por ser la primera vez sino por ser en un lugar nuevo y estar ante alguien desconocido. Por eso, considero muy importante aportar ese ambiente relajado, cordial, acogedor y sencillo.

Poco menos de veinte metros cuadrados, candelabros y velas, ofrecen la iluminación única de la sala, el aroma suave de incienso aporta frescura y relajación, los colores negro y plateado predominan frente a los crema y vino que se combinan entre paredes y muebles. En un extremo de la sala, recorriendo gran parte de la pared y a modo de ofrecer confort y comodidad, para antes y después de las sesiones, un gran sofá negro ocupa gran parte del espacio y ofrece perfectas vistas de cada rincón, de cada acción, de cada movimiento…, ante él, en la pared de enfrente se apoya una gran pantalla en la que aparecen imágenes D/s excitantes, sensuales, sexuales y eróticas; a su lado, una mesa cubierta con telas negras expone todos los accesorios, mis juguetes, con los que puedo desarrollar cualquier tipo de sesión, de las cuales hablaré en el siguiente apartado. Ahora estás cómodamente sentado en el sofá y observas las imágenes de la tv, sigues con tu vista hacia la derecha y ves los juguetes, te empiezas a excitar…, a su lado, un gran relax negro que te invita a tumbarte como si estuvieses en una consulta del psicólogo, pero sabes que no estás aquí precisamente para eso… Bajas la vista y en el centro de la sala observas que el suelo de mármol se cubre parcialmente con una alfombra que te invita a sentir tu cuerpo desnudo sobre ella y así, desde el suelo, sobre la alfombra, rodeado de cojines y sintiendo el calor de mi presencia y de las llamas de las velas observas las paredes de tu alrededor de las cuales cuelgan cuerdas, látigos, fustas, paletas y cuadros con imágenes mías que te observan muy atentamente… mientras, como regalo para tus oídos, a parte de mi voz y tu acelerada respiración, la música celta, chill-out, lounge… te transporta al rincón más privado e íntimo del mundo para sentir de modo inmediato mi dominio hacia ti… y empiezas a desear… deseas que empiece la sesión, deseas dejar de imaginar y sentir en estos momentos… deseas entregarte por completo…

Básicamente estos son los elementos de mi santuario. Si mi sumiso se siente tranquilo y en un lugar confortable, la entrega es más sincera y por consiguiente, más real y plena. Respeto y además me gustan las mazmorras, sí, es excitante y en ocasiones imprescindible realizar una sesión en ellas contando con ese ambiente frío, distante, tétrico… es el lugar ideal cuando la confianza pasa la barrera hacia la amistad y la entrega es total, por lo que ayuda a separar esa gran realidad y establecer la distancia que se pretende entre ambos roles para que el juego sea mucho más intenso.

El juego, las prácticas y una buena sesión, como bien he dejado claro hasta el momento y en varias ocasiones, se basa en la complicidad entre ambos, en la confianza, en una entrega sincera y sin temores (que no sean los lógicos y propios del juego) en una dominación seria, consciente y sentida.

Disfrutar juntos, cada uno en su papel, de unas prácticas distintas, sensuales, sexuales, eróticas y excitantes, suaves y dolorosas, cariñosas y severas, de unas prácticas bdsm llenas de ingredientes personales y con esa base de respeto y confianza como pilar entre la relación ofrecerá, desde el primer minuto, el tan ansiado placer y por consiguiente un final plenamente satisfactorio.

MI sala, Domina Ishtar