Juegos con electricidad (Electrical play)

Los juegos con electricidad, como en todas las disciplinas que practico, son seguras. Pero… ¿qué es? Bien, el “Electrical play” son juegos que, mediante la electricidad, pretenden causar estímulos, de mayor o menor intensidad en el cuerpo del sumiso. El voltaje es mínimo por lo que los riesgos también lo son. Recordad los principios del BDSM seguro, sano y consensuado.

Esta es la nueva práctica que me he animado a realizar en mis sesiones y por ello debo incluirla en la web para vuestra absoluta información. Ya dispongo de mi maletín con todos los aparatos que he considerado adecuados para una excitante sesión (siempre que en play list se pacte y respetando la intensidad que el sumiso decida y que yo considere limitar aún más, claro está). Este juego es apasionante por la tensión que desprende desde el inicio y por tensión no me refiero precisamente a eléctrica. Abrir el maletín, exponer todo el instrumental, dejar decidir por dónde empezamos, electrodos, pinzas, plug… o simplemente tapar los ojos y tocar puntual y brevemente con la picana (lógicamente adecuada para el juego, sentido común) realizando una pequeña descarga sin saber ni dónde ni cuándo. Aquí no sólo entra en juego la electricidad, está comprobado, se juega con muchos factores: el temor, la excitación, la intriga y entrega…

Mi última sesión fue muy divertida, por ello… quiero compartirla.

Pactamos la sesión y preparé al sumiso, abrí el maletín y ahí quedaron expuestos los elementos eléctricos (lo podéis ver en la imagen). Le fui enseñando uno a uno dichos elementos y explicando el funcionamiento, incluso las sensaciones que iba a experimentar. Reconocía la excitación en su cuerpo, las ganas de preguntar, el temor en su mirada, la media sonrisa forzada  y alguna intensa respiración me iba describiendo su estado. Cuando todo estaba dicho y comprendido volví a preguntar “¿adelante?” a lo que contestó “Sí mi Ama, ¡listo! Tapé sus ojos, le inmovilicé por medio de muñequeras y cuerdas anudadas al anclaje de techo, desnudo… a excepción del imprescindible collar adornando su cuello. Realicé varias prácticas previas y avisé de que en mis manos estaba la picana.  Rodeaba su cuerpo, le hablaba, subí la expectación al máximo y empecé a tocar muy de vez en cuando su cuerpo con el elemento eléctrico,  él saltaba a cada impacto, emitía gemidos aún con la mordaza, suspiraba… lo divertido era que en ningún momento hubo descarga, simplemente el frío de la punta y la fuerza con la que la picana impactaba en su cuerpo provocaba esas reacciones.

Curioso…, divertido para mí, intenso para él… Sí, le expliqué lo que había ocurrido una vez finalizada la sesión.