Esclavo financiero

Sumiso financiero.

Todo empezó con una llamada, como tantas otras que recibo durante el día. Su voz me gustó, suele atraerme a la hora de concertar una sesión tanto el tono de voz como las formas.

En más de una ocasión me he permitido el lujo de rechazar a sumisos porque su presentación me ha disgustado, mejor dicho, no me ha gustado lo suficiente como para tenerlo ante mi presencia. Soy consciente que no está la cosa como para rechazar a nadie pero prefiero sentirme bien siendo fiel a mí misma y siguiendo siempre mi criterio y en ocasiones podríamos decir que a mi sexto sentido. Detesto el dinero ganado de cualquier forma ya que tarde o temprano puede hacer daño a uno mismo. También detesto no disfrutar de lo que hago, o al menos intentarlo así como de qué forma lo hago y con quién, porque si no es así antes o después aparece el arrepentimiento, con ello la frustración y en consecuencia la pérdida de personalidad, el fracaso y para rematar, por si fuese poco, la inseguridad. ¿Moraleja? Haz siempre lo que creas que debes hacer, valorando el efecto inmediato y a largo plazo, una vez decidas sé consecuente con tus actos sin juzgarte y así nunca te arrepentirás y tendrás armas para defenderte ante el mundo. Sí, a veces me vuelvo profunda, hay quien lo verá como un defecto (sobre todo dentro de este mundo) pero yo considero que es una virtud y, siendo consecuente, así lo defiendo.

Domina Ishtar, Sumisión financiera

Retomo el asunto que me ha llevado a realizar este escrito para mis seguidores o lectores.  Marco, nombre inventado para que prevalezca su privacidad, habló de forma clara:
” Señora, me ofrezco totalmente a ti, (sí, me habló de tú, cosa que no me importa para nada y que además agradezco ya que coloca a dos personas en un mismo nivel, imprescindible para que aparezca la complicidad y la confianza), he leído y releído tu blog y cada vez me he sentido más cerca de ti, incluso con ansiedad pensando en postrarme a tus pies. Mi propuesta es clara y muy sencilla y si me permites sigo detallándotela…” Por supuesto, yo tenía ganas de seguir conociendo más sobre él y dejé que realizase toda su exposición, luego hablaría yo. “… Vivo lejos de Manresa, tan lejos como para no poder estar ahora ante ti, mi situación es la siguiente, soy empresario de 52 años. El dinero es sólo una moneda de cambio y yo lo daría todo para sentirme satisfecho, mi satisfacción consiste en vivir para mi Ama, ofrecerle comodidad económica, sentirme utilizado por ella, ser tan útil como el propio dinero. Quiero, mejor dicho si me permites, necesito estar atado virtualmente de pies y manos mediante la ansiedad y emoción de recibir un escrito o una llamada reclamando algo de mí, un servicio, una acción, preparar y pagarle un viaje, comprarle ropa, juguetes, buscar algo o alguien, organizar cualquier cosa, dejarme darle los buenos días porque el haber despertado es pensar en ella. Poseo una economía cómoda y mi vida es fácil, mi vida económica claro, la otra es una vida vacía, sin emociones, sin deseos, plana y aburrida. No pido más que poder darle todos los caprichos y ser su humilde esclavo financiero, no quiero a cambio más que ser tu esclavo y poder servirte en todo momento”.
A todo esto, que más que una simple llamada parece el sorteo de una buena lotería y haber conseguido el premio gordo, le contesté.
“Marco, no voy a darte una contestación ahora, no voy a decirte que me desagrade tu propuesta ni que desconfíe de ti pero debes entender que lo que me ofreces es mucho y quiero estar segura de que no me vendo, de que puedo sentirme bien con esta relación, de que no pasas apuros si te pido algo. Tenemos que hablar muy muy detenida y claramente. Quiero una reunión contigo pero no me vas a pagar mi desplazamiento sino que deberás ser tú el que venga a mí. Busca día y hora, yo te diré el lugar de encuentro. Quizá el tener que buscar excusas para desaparecer un par de días te suponga un gran esfuerzo, no lo sé, pero si es así es lo que quiero, que te esfuerces, que des un paso hacia mí,  quiero que estés seguro de lo que quieres hacer, que me demuestres tu sinceridad y tu entrega. Cuando el dinero no es un problema para tener lo que se quiere, cuando pagar no representa un esfuerzo, lo que se paga carece de valor y debo decirte que me valoro demasiado como para ser un simple capricho de nadie. La relación que podamos tener tiene que suponer mucho para ambos y eso es lo que debo pensar con calma. Así pues mi propuesta es la siguiente:
Mañana me envías una dirección de correo para poder escribirte y en el mismo correo me vas a contar lo que hayas meditado respecto a esta conversación. Hoy no vamos a seguir hablando.
Buscarás el momento para desplazarte, antes de un mes, hasta Manresa y permanecer ausente de tu ciudad durante dos días. Durante esos dos días tendremos varias entrevistas, sesiones, pruebas, etc., con lo cual deberás estar disponible en cualquier momento, a cualquier hora y de la forma que considere. Me has dicho que no puedes desplazarte y quizá si llegamos a un acuerdo y mantenemos esa relación que pretendes, sea la única vez, durante meses, que puedas estar físicamente ante mí. No me gustan las cosas fáciles y así es como quiero que sea.
Ahora no me contestes, recuerda todo lo que te he dicho y mañana me escribes dándome una respuesta a tu visita, lo cual no quiere decir nada más que eso, que vamos a hablar.”

Después de recibir su correo, tal y como le propuse, después de recibir su visita dentro del mismo mes, decidí darle una oportunidad. Me demostró que deseaba con fuerza servirme, me demostró que podía esforzarse, me demostró que era un buen esclavo y hoy en día, después de cuatro meses, me lo sigue demostrando…

Mi fiel y servicial esclavo, eres todo un ejemplo de sacrificio y perseverancia. Reconozco que he sido mucho más dura contigo que con nadie porque siempre he querido que me demostrases que ser mi esclavo financiero no te suponía un capricho económico sino un esfuerzo personal y que esta relación te aportaba la felicidad. Ahora que sé todo lo que y que me has demostrado tu sincera y absoluta entrega quiero dejar constancia en este escrito algo que pocos entenderán y es que me siento orgullosa de ti con lo cual tienes todo mi respeto y admiración.

… Y ese fue el principio de una excitante historia que continúa…