Historia de Pe

Una dulce y tímida voz al otro lado del teléfono…
– ¿Señora Ishtar? – Preguntó.
– Yo misma, dime…
Antes de su exposición se quiso cerciorar de que yo podía ser quien esperaba y pudiese realizar su fantasía. Fantasía, todo sea dicho, excitante y atractiva para mí.
Una vez hechas las presentaciones, aclarados los puntos más importantes como son si realizaba sesiones para parejas, con sumisas, cual era el tributo, horarios, lugar, tiempo, tipo de prácticas, etc., empezó su exposición. Hablaba lentamente, con ciertos titubeos pero de forma clara y explícita.

Su forma de hablar me estaba ayudando rápidamente a que mi mente dibujase el tipo de mujer que era, no físicamente, por supuesto. Como siempre digo, el físico sólo es un envoltorio, lo importante, lo interesante es justo lo que no se puede ver. Era culta, educada, sincera, sumisa por excelencia, tímida pero tenía muy claras las ideas. Dejé, y así se lo hice saber, que me expusiese el tema, que me lo contase todo y luego, cuando acabase, ya hablaría yo y le daría mi respuesta.

– Señora Ishtar, siento decir que no he sido yo la que ha organizado todo lo que voy a exponer pero también quiero decir que me siento realmente excitada por hacerlo y con infinitas ganas de llevarlo a cabo. Pienso que eres muy atractiva tanto física como mentalmente, cosa en la que coincido plenamente con mi marido, ya que ha sido él el que me ha metido en este “lío”. Digo lío porque desconozco las repercusiones de todo esto y es algo que nunca he vivido. Aún y así, hablar contigo me transmite confianza y me siento más o menos tranquila en estos momentos.
He realizado diferentes fantasías con mi marido, trios donde yo soy la única mujer, intercambio, gang, etc. Los dos somos heteros, él convencido yo… no estoy segura. Lo que sí sé es que nunca he estado con otra mujer en nuestros juegos sexuales.
Hace un año conocimos una web de una pareja que practican y entienden el BDSM y nos llamó la atención. A partir de entonces les hemos seguido y hemos aprendido de ellos, hemos investigado más y estamos en la etapa de practicar entre nosotros y debo decirte que me encanta. Él se considera dominante y yo sumisa. Gracias a la investigación, mencionada anteriormente, conocimos tu web y después de hablar durante días hemos decidido dar un nuevo paso hacia delante. Establecimos el juego y dentro del mismo él me ordenó ponerme en contacto contigo y exponerte nuestra fantasía.

En ese punto decidí cortarla.
– ¿Me has dicho que te llamas? – Interrumpí. Dudó un poco antes de contestarme. Supongo que pensaba si debía darme su nombre verdadero, inventarse uno rápidamente o, si lo tenía, darme el de sumisa. Así que le ayudé.
– Es para dirigirme a ti en esta conversación, el que quieras me vale.
– Pe- Contestó.
– Ummm, Pe… bueno, mira, me gustaría seguir hablando contigo pero no quiero perderme detalle y deseo conocer lo que queréis vivir para que la experiencia, primera en este caso, sea plenamente satisfactoria para ambos. No quiero un guión, quiero saber qué buscáis sentir y de la forma me encargo yo.

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Nos despedimos cordialmente y el mismo día, por la noche recibí su correo. Que os detallo porque no tiene desperdicio.

Señora Ishtar
Siguiendo las instrucciones recibidas paso a detallar nuestra idea de la forma más clara posible. Te ruego que me contestes lo antes posible porque me siento realmente excitada con todo esto y deseo estar ya ante ti y mi Amo sirviéndoos en todo y como consideréis.
Ponerme en contacto contigo fue una orden de mi marido, Amo en este caso, y me encantó, rápidamente me sentí reconfortada y si ya tenía ganas de complaceros antes ahora más.
Nunca me he sentido atraída por una mujer de forma sexual pero un juego bdsm contigo me tiene más que deseosa.
Mi Amo me expuso lo siguiente:
Quiero que contactes con Domina Ishtar y sigas sus órdenes. Dile que te ofreces como objeto de placer para ella, que podrá disponer de ti como considere, estando yo delante. Quiero verte en una sesión con ella, que te utilice para su placer, yo antes pactaré lo que tenga que pactar. Quiero que te obligue, te ate, te humille, te castigue y torture, los límites los conozco y estarán claros. Quiero ver cómo lames y adoras su cuerpo, cómo te folla con un arnés sin piedad mientras yo te sujeto, quiero que te instruya como sumisa, quiero sentir cómo te cedo a ella y pierdo mi poder hacia ti regalándoselo a ella durante gran parte de la sesión. Quiero que temas y que sientas pertenecer a una mujer por primera vez,  más que a una simple mujer a una Ama verdadera.
Señora tengo mil preguntas y mil advertencias pero creo que no puedo hacerlo ya que lo tengo prohibido, sí eso me da miedo pero también me aporta un alto grado de excitación.
Espero que acoja mi propuesta con agrado y que en breve pueda darme una respuesta para postrarme a sus pies y ser propiedad compartida durante esa esperada sesión.
¿Podría recibirnos el viernes a las seis de la tarde?
Espero impaciente la respuesta y gracias por atender mi solicitud.
A tus pies.

Pe.

Poca experiencia pero mucho conocimiento respecto a cómo dirigirse a un dominante. La teórica estaba bien aprendida y ahora debía conocer la práctica. Me gustó la exposición de lo que pretendían vivir en la sesión y me sentía con ganas de empezar.
Pe se dirigió dos veces a mí, una por teléfono y otra mediante un correo. Lo que no sabía ella era que su marido, su Amo, tiempo atrás me contactó, me contó toda la historia, y desde entonces hemos estado en contacto. He seguido todos los pasos durante un mes, desde que me  explicó la idea hasta que ella ha sido capaz de aceptar y contactarme. Nada es lo que parece… Un buen Amo, prepara y trabaja para que sus deseos puedan cumplirse, sobre todo si es una relación de pareja. Nada debe ser forzado y el saber esperar el momento es el mayor de los éxitos. Todo a su tiempo…

Por cierto, fue una gran experiencia para todos. La hora y media se convirtió en tres y de no haber sido porque yo tenía una cena esa noche sé que el punto y final lo habría puesto el agotamiento. Sigo los movimientos de la pareja, cada avance, Corso (que es el nombre del marido de pe), me lo hace saber y ya estamos organizando el próximo encuentro, que estoy segura que superará en fuerza al anterior.